viernes, 29 de agosto de 2014

eN rEVISTA POÉTIca lA anÓmIMa

eN rEVISTA POÉTIca lA anÓmIMa
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Sensaciones de agua,
siempre la poesía como un gesto,
una salvación.
Reducto incesante donde mora
la íntima unión con el universo,
con el olor al canto de los grillos,
agitado frotar de sus alas,
con el paisaje del perfume verde
y la brisa que sabe a todos los lugares
que me alojaron en su seno de madre simbólica...
Sensaciones de agua, conexiones, la piel
que lo dice todo y me trae como raíz
a la esperanza, esperanza mía, ruego, soga, ancla,
mano que toma amable mi hombro, para que no me vaya,
inventándola, inventándote esperanza,
señuelo para seguir en este mundo,
tan sembrado de hastío, tan invitante de muerte.
Recuerdo mar de Chile en la roca,
recuerdo piedra florida, rincón del cuerpo
que lucha por no sucumbir ante el espanto...
Recuerdo el amor en mi boca, aunque presente
para seguir amando con locura de nostalgia y carne enamorada.
El cielo siempre multidiscursivo de nubes o su ausencia,
pleno o en retazo citadino,
paleta infinita:
parece que fuera espejo de mi alma,
como un lugar donde caer dormida,
como un regazo para descansar de tanto humano deshumano,
de tanta cosa ya perdida...
Sensaciones de agua, rocío y mate,
hoja, nervadura como mapa ante la indiferencia,
nervadura como nudo al que atar la existencia.
Corteza de eucaliptus, gotas vegetales como plumas perfumadas
en un campo todavía limpio,
en mascar la hierba y comer tierra.
Recuerdo la lluvia en el verano, que son todos los veranos,
el ciruelo y el damasco, y la pared pintada con cal.
La luz rosa en el asfalto y el pino frondoso de la imaginación.
Una señora antigua sentada en la vereda, diciendo en su figura
un mundo de gallinero en el fondo bajo el imperio de la sola luz solar,
diciendo comida hecha por manos y una vida predecible ...
¿Es inexorable el camino de la conciencia?
Sensaciones de agua, y de luz y
de polvo entre los dedos de los pies,
la poesía como una salvación.
Recuerdo el calor de Huaco, y su implacable mensaje
de finitud y belleza.
Recuerdo pisos de damero, alfombras mágicas,
y pasillos frescos de la infancia.
Recuerdo el olor a podredumbre de las casas
de todas las pobrezas del mundo,
y el sobreviviente pasar de un momento a otro,
sin más horizonte que una pared a un metro de la nariz
y una zanja olvidada,
zanjada a veces por la fiesta
y el amor con harina barata...
Recuerdo un lago azul del Sur
y la selva fría imponiendo su ley de mujer salvaje
y un viento anterior en las sierras como preludio del desastre.
El río de Salta en otoño
hablando con las hojas amarillas que se dejaban llover
y así llevarse en la trasparente superficie
y el perro hablándome sus males.
Todo resuena, toma profundidad,
lo envuelve una luz y late.
Laberinto circular,
sensaciones de agua y de todas las sensaciones
como salvaciones,
como poesía sensacional, salvacional
como esperanza espantada,
inventada,
como poesía inventando la sensación de la esperanza
para seguir inventado la vida,
y la vida baile libre
su propia danza.
Laura Gallo


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